Elías, profeta e inspiración
La memoria de Elías se guardó siempre viva de modo particular en el Monte Carmelo, donde se eligió seguir al Dios de Israel. Según el relato del Primer libro de los Reyes, capítulo 18, el sacrificio de Elías, consumado por el fuego que descendió del cielo, mostró al pueblo que Yahweh era el verdadero Dios.
Elías estuvo disponible para la obra de Dios y enviado a proclamar su palabra. Emprendió un largo viaje por el desierto, un viaje que lo dejó exánime. Se cobijó bajo un árbol y pidió la muerte. Pero Dios no permitió su muerte, sino que lo impulsó a continuar su viaje hasta el monte Horeb. Cuando llegó, Dios se mostró a Elías, no en los consabidos signos del antiguo testamento: fuego, terremoto o del fuerte viento, sino en una ligera brisa. Elías fue enviado nuevamente a su pueblo para continuar cumpliendo la voluntad de Dios.
De Elías, los Carmelitas aprenden a oir la voz de Dios en el silencio y en lo imprevisible. Buscamos permitir que la Palabra de Dios conforme nuestra mente y nuestra corazón de manera que el modo de vivir y trabajar sea profético y fiel a la memoria de nuestro Padre Elías.
Elijah, a prophet close to God and to his people, has great relevance for us. We feel that what is happening in our times can be compared to the experience of this great prophet of God as it is related in the Books of the Kings (cf. 1 Kg 17: 19-21; 2 Kg 1-2).
After his stunning success on Mount Carmel, he was threatened by Jezebel. Overcome by fear and entered a deep personal crisis. He felt so low and alone that he wanted to die.
‘There is nothing new under the sun.’ This affirmation of Qohelet 1:9 may seem excessive, but in reality it is of considerable actuality. Wanting to dwell a little on prophecy and on the theme entrusted to me, ‘prophetic witness for today's generation,’ we can immediately realize that the appeal and testimony of biblical prophets are still necessary and urgent nowadays, in a situation that presents aspects and problems similar to those that the biblical prophets have had to face.




















